Lo que puedes hacer para mantener la adicción de tu pareja o de tu hijo/a

 

Sé que estás muy preocupado por la adicción de tu pareja o de tu hijo/a.

La convivencia con esta persona se hace muy difícil. Ésta miente, roba, actúa de manera irresponsable, no trabaja o ha disminuido mucho su rendimiento laboral, actúa de manera agresiva, tenéis problemas económicos importantes, la adicción te provoca problemas de salud a ti (depresión o ansiedad) o a la persona con una adicción.

Por encima de todo tu deseas que la persona con una adicción abandone su hábito, pues consideras que esto es lo que le impide ser féliz.

En este artículo te propongo un ejercicio de reflexión, para que observes la parte de responsabilidad que tienes en mantener el problema de la persona con adicción.

 

Enfermedad o vicio

Para mí la adicción no es una enfermedad (como lo dice la OMS) ni una enfermedad moral (cuando se cataloga a las personas con adicciones como “viciosos). El concepto de enfermedad  provoca en el enfermo una actitud de pasividad, donde la recuperación de su problema depende esencialmente de agentes externos (medicación y tratamientos)

La idea de enfermedad moral provoca vergüenza en los padres o en la pareja. “¿Qué pensará la gente que nos rodean si descubren sus vicios?”. Esto lleva a la familia pagar las deudas económicas que las personas con adicciones han contraído con los “camellos” o prestamistas como una manera de mantener el problema oculto.

 

Culpa

Para mí que una persona desarrolle una adicción depende de varios factores  entre los que destaco 1) los elementos biológicos. 2) los procesos psicológicos propios del desarrollo y la 3) relación con la familia de origen, cultura y entorno.

Centrándome en el último punto. A veces se buscan causas de la aparición de una adicción: las “malas compañías” o “desengaños amorosos” por poner dos ejemplos. Seguro que esto influye en la aparición de una adicción, pero no es tan determinante como la relación con la familia de origen. Cuanto más joven es la persona más influye la relación con los padres: determinante entre los 0 y los 7 años, muy importante durante la adolescencia y  va decreciendo la capacidad de influencia de los padres en los hijos a medida que estos se vuelven más independientes o autónomos

Soy padre y plenamente consciente de lo agotador y complejo que supone la educación. Aunque siempre quiero lo mejor para mi hijo, inevitablemente cometo errores. Lo importante es no martirizarse con ellos y regodearse en la culpa.

La actitud de culpa mantiene a la familia de la persona con adicción es un estado permanente de bloqueo porque sienten que, como no pueden retroceder al pasado, el daño es irreparable. Tienes la responsabilidad de tratar de hacer las cosas de forma diferente, nunca es demasiado tarde para ello.

 

Conductas hipervigilantes

Algunos ejemplos más frecuentes de conductas hipervigilantes que con las personas con adicciones, dirigidas a evitar que se lleve a cabo la “conducta adictiva”:

  • Tratar de mantenerlos controlados las 24 horas del día.
  •  Inspeccionan meticulosamente las llamadas que realizan o la gente con la que salen.
  •  Cada gasto que realizan ha de estar justificado con su correspondiente “ticket”.
  • Si la sustancia que consumen puede ser detectada con la orina o el sudor  realizan “los test de drogas” para comprobar que no han consumido nada.
  • Si la adicción está relacionada con el alcohol existen unos fármacos (disulfiram) cuyo efecto es que cuando la persona ingiere alcohol su organismo reacciona de una manera muy desagradable: visión borrosa, dolor torácico, confusión, debilidad, taquicardia, rubefacción, sudoración, nauseas, vómitos, dolor de cabeza pulsatil y dificultad respiratoria. Éstas consecuencias actúan como freno cuando la persona tiene ganas de ingerir alcohol. La persona con problemas con el alcohol ingiere el Disulfiram ante la atenta mirada del familiar, quien comprueba que efectivamente lo toma. El familiar que tiene experiencias de otras ocasiones siempre lleva el Disulfiram encima pues éste, al ser un frasco transparente, a veces la persona con problemas de alcohol lo ha cambiado por agua. La otra posibilidad es darle el Disulfiram sin que la persona con problemas de alcohol sepa que se le está suministrando…Lo que suele tener unas consecuencias catastróficas.
  • Si la adicción está relacionada con la heroína (opiáceos) existe un fármaco (Naltrexona) cuyo efecto es que cuando la persona ingiere algún opiáceo todos los efectos  placenteros del mismo desaparecen. Como en el Disulfiram el familiar vigila concienzudamente que la persona con una adicción lo toma, teniendo especial cuidado en que éste no lo esconda debajo de la lengua.

Este tipo de comportamientos hacen que la persona con una adicción se sienta como un niño, con todo lo que  supone de dificultad para asumir la responsabilidad de su problema. Una de cuyas manifestaciones más importantes es que las personas con problemas de adicciones se ponen en tratamiento para complacer a la familia/pareja más que por decisión propia. Los tratamientos sólo son eficaces   cuando la motivación a realizarlos sale de la propia persona con el problema.

A pesar que su experiencia les dice que los tratamientos no son eficaces la esperanza de que alguno de éstos pueda servirles siempre está ahí. Igual que cuando un niño tiene malos resultados académicos y se le cambia de colegio una y otra vez buscando los resultados deseados.

 Además, como todo niño, la persona con adicción está esperando que se baje la guardia para rebelarse. Porque es imposible ser constantes en todos estos comportamientos durante un período de tiempo prolongado.

 

Amenazas

La convivencia con una persona con adicciones se puede volver insostenible: mentiras, robos, comportamientos irresponsables o agresiones son algunos ejemplos. El familiar o la pareja desesperados amenazan con decisiones drásticas, como separarse o echarlos de casa, pero cuando llega el momento de llevar a cabo la amenaza se retractan.

Puede que llegue un momento que la amenaza se cumple, pero no se mantiene en el tiempo y a los pocos días o a las pocas semanas, se le vuelva a acoger en casa pensando que la persona con adicción ha aprendido y va a cambiar.

Lo que nos lleva a uno de los puntos más cruciales…

 

El miedo a la muerte de un hijo

Probablemente este sea el temor más universal para un padre. La mayoría de padres son capaces de hacer cualquier cosa para evitarlo. Los familiares de las personas con un problema de adicciones consideran que la adicción es una manera de suicidio lento. Esta creencia es la que hace que los familiares de primer rango hagan cualquier cosa por evitar que esto ocurra, adoptando actitudes de sobreprotección o de un abnegado sacrificio renunciando a todo por sacar a sus hijos de la “lacra” de la adicción.

Los familiares o la pareja entran en una creencia mágica de que se puede evitar que un hijo-pareja se muera, creyéndose que tienen unos poderes más cercanos a un dios que a una persona.

La experiencia como psicólogo me dice que todas estas formas de actuar de los familiares (padres o parejas) de las personas con una adicción son mantenedoras del problema y consecuentemente aumentan las probabilidades de que la adicción se mantenga.

Es tu responsabilidad cambiar esto.

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About the author

Oscar Guinea (http://oscarguinea.com/) - Psicólogo especializado en adicciones, experto en terapia familiar y Constelaciones familiares. Desarrollo mi trabajo en mi consulta en Alicante conjunto con las tareas fascinantes de ser padre y blogger.

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